jueves, 29 de diciembre de 2011

Socialdemocracy, game over!

[En la entrada se critica y se reflexiona brevemente sobre la socialdemocracia, su viabilidad y sus errores. En ningún caso se pretende ofender a los militantes o simpatizantes de esta opción política.] 

   En plena crisis económica la socialdemocracia no tiene razón de ser. Podríamos decir sin temor a equivocarnos que no es tiempo para socialdemócratas.Veamos pues, por qué a pesar de la rotundidad de estas líneas, tenemos razones para pensar así.

¿En qué consistió la socialdemocracia?

   Podemos afirmar que la socialdemocracia no era una fuerza política radical -en el sentido de ir a la raíz de los problemas-, sino más bien una opción política que intentaba únicamente dignificar las condiciones laborales y sociales de la población ensayando una especie de capitalismo con rostro humano. De hecho, la socialdemocracia desde Eduard Bernstein hasta Tony Blair, nunca rechazó de forma explícita el sistema económico que reformaba y, por lo general, no identificaba públicamente la raíz común de los problemas que intentaba solucionar. Al contrario, su proyecto político se pensó para ser aplicado en el seno de una sociedad de mercado, y no contra ella ni para ir más allá de ella. Así, la socialdemocracia pasó a ser la izquierda gestora del sistema bajo el apodo de Tercera Vía, algo que no dejaba de ser una anomalía muy interesante si lo que se pretendía desde las altas esferas del capital era rebajar la presión del movimiento obrero en momentos puntuales.

   El proyecto socialdemócrata fue posible en un momento concreto de la historia, cuando los márgenes de la antigua economía de posguerra mundial eran todavía lo suficientemente amplios como para crear eso que se llamó Estado social y del bienestar. Ese periodo económico en Europa permitió poner en marcha toda una serie de reformas sociales y económicas dirigidas a hacer la vida más llevadera dentro del sistema capitalista para la clase obrera. En algunas ocasiones esas reformas significaron auténticos logros para los trabajadores, en otras ocasiones fueron medidas más bien defensivas o paliativas frente al metabolismo del capital.

   Como era de esperar, el auge de esta opción política y la construcción de ese rostro humano significó la derrota en la práctica de aquellas otras opciones de la izquierda anticapitalista, comunista o radical que cuestionaban el sistema. Ante esta situación, la socialdemocracia consiguió mostrarse ante el mundo como la izquierda posible o la izquierda útil, ante la atónita mirada de una izquierda transformadora o revolucionaria, que experimentó un viaje suicida hacia prácticas de carácter socialdemócrata o bien, en el mejor de los casos, una pérdida masiva de apoyos de su base social.

   Pero ese milagro socialdemócrata iba a ser leve y finito como un suspiro. Leve porque siempre existió un gran abismo entre el pretendido capitalismo de rostro humano y el capitalismo realmente existente. Finito porque, como todos sabemos, las limitaciones temporales de las reformas aprobadas no tardarían en aparecer. De hecho, mientras los programas de reformas sociales iban aproximándose peligrosamente a la delgada línea roja que marcaba el nuevo ciclo económico, por otro lado, la dinámica económica iba estrechando sin piedad esos márgenes milagrosos de maniobra que antes permitía.

   De forma paulatina, la situación económica pasó de permitir la existencia de dos carriles de circulación -uno de ellos el socialdemócrata- a permitir un único carril de conducción obligado bajo sanción si hubiera incumplimiento: el neoliberal. Así, la socialdemocracia empezó a ser una fuerza irremediablemente incómoda por parte del capital a no ser que dejara de hacer precisamente lo que la hacía socialdemócrata, esto es, su programa. El fatídico destino de la socialdemocracia y la inviabilidad de su proyecto político estaban sentenciados.

Pelicula filmada en la antigua República
Democrática Alemana en 1965 que trata
de la vida de Karl Liebknecht, el único
delegado del SPD de los 110 que votó
en contra de la aprobación de los créditos
para  financiar lo que será la Primera
Guerra Mundial, siendo por ello
calumniado, perseguido, encarcelado y
finalmente excluído del SPD. Fundará
junto con Rosa Luxemburgo la
fracción espartaquista del SPD
que dará lugar años más tarde al
Partido Comunista de Alemania.

Pincha aquí para verlo en Rebeldemule.
¿Por qué la socialdemocracia muere cuando el capitalismo está en plena crisis?

   Para responder a esta pregunta primero deberíamos pensar en el contexto económico donde nos encontramos y en la propia deriva socialdemócrata hacia el socialiberalismo. Como veremos, la decadencia socialdemócrata tiene un carácter tanto endógeno como estructural.

   Endógeno porque la propia socialdemocracia ha vivido una bestial conversión al credo neoliberal. Hay momentos históricos que supusieron verdaderos puntos de inflexión: aprobación de los créditos para la Primera Guerra Mundial por parte de los socialdemócratas franceses y alemanes, abandonó del marxismo por el SPD alemán en 1959, ingreso de España en la OTAN en 1982 durante el gobierno del PSOE, la dimisión en 1998 de Oskar Lafontaine como ministro de Finanzas del gobierno alemán de Schröder y como presidente del SPD.

   Estructural porque como señaló Karl Marx, las necesidades de la producción de ganancias o beneficios en el capitalismo son ajenas a las necesidades humanas. Así, los márgenes de maniobra para crear cualquier tipo de redistribución de la riqueza, en este caso las propias del Estado del Bienestar, tienen como límite último la salud del propio sistema de producción. Un sistema productivo, por cierto, sumido hoy en una crisis sin precedentes: financiera, energética y alimentaria.

La mutación de la socialdemocracia al socialiberalismo, antes de 2008

   Podemos situar el problema en que la socialdemocracia ha perdido la brújula y la teoría, esto es, carece de un proyecto e ideario propio. Como decía Franz Walter, "la socialdemocracia ha sido desposeída semántica e ideológicamente".

   El caso alemán es muy ilustrativo, cuando el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) abandonó el marxismo en el Congreso de Bad Godesberg en 1959, dejó de ser un partido de trabajadores (Arbeiterpartei) oficialmente, para convertirse en un partido de masas sin distinción de clase social (Volkspartei). De alguna forma olvidaron su propia razón de existir con este tipo de infortunios teóricos, y no sólo eso, además se centraron en un nuevo sujeto social ficticio que pudiera reconocerse en las políticas socialdemócratas y actuar como electorado fiel. Éstas fueron las famosas clases medias, esas "clases" sociales surgidas de la posguerra que solían ser funcionarios del Estado, trabajadores con buena remuneración (de cuello blanco) o trabajadores industriales o de servicios que vivían en una ficción de bienestar alimentada por el crédito fácil.

   La ficción llegó a tener tanto éxito que incluso llevó a muchos a creer que la clase obrera había desaparecido, sentenciando de una vez por todas el fin de la historia anunciado por Francis Fukuyama. Pero lo que ocurrió en realidad fue algo completamente diferente. Al estar muy ligado el concepto de clase obrera a los trabajadores asalariados industriales y en pleno proceso de terciarizaciónen de la economía en Europa -con la correspondiente deslocalización de las industrias a la periferia europea o a países en vías de desarrollo-, se favoreció esta imperdonable confusión que consistía en creer que los trabajadores asalariados del sector servicios no eran obreros, sino ciudadanos universales y libres de categorías económicas.

   Esta ficción no podría estar más desencaminada. Muy al contrario de la interpretación socialdemócrata, la clase obrera no desapareció, sino que se expandió aún más, cambió de sector productivo y se vistió con los ropajes de una clase media ficticia, perdiendo la clase obrera la conciencia de serlo. Por tanto no desapareció como clase en sí, sino como clase para sí.

   Todo este tipo de confusiones más o menos interesadas iban acompañadas de otras ideas liberales (en términos económicos) como es el mito de la autorregulación de los mercados por el que se defendía la no intervención del Estado en economía, ese mito tan liberal de la mano invisible que formuló Adam Smith. Sin embargo, a pesar de semejante acto de fe, la socialdemocracia era de las primeras que pecaba cuando la situación "requería", una vez más, el llamado "socialismo para ricos" que no es más que recurrir al Estado para salvar la economía de un país, como lo fue el plan de rescate con inyección de dinero público a la banca en varios países europeos tras la crisis financiera actual.

   Pero hablemos primero de aquello en lo que se convirtió ese proyecto socialdemócrata sin un ideario ni teoría propios. Porque lo cierto es que antes de que la anunciada crisis financiera comenzara en 2008, la socialdemocracia ya había abandonado en la práctica su programa socialdemócrata. El caso del PSOE en el Estado español da buena muestra de ello:

   Su programa político se limitaba ha realizar reformas sociales progresistas para la modernización de las costumbres: retirada de las tropas de Irak, regularización masiva de inmigrantes sin papeles, legalización del matrimonio y adopción homosexual, aprobación de leyes para acelerar el divorcio, facilitar la interrupción voluntaria del embarazo y tomar medidas contra la violencia de género.

   Sin embargo, detrás de esta apariencia amable, en lo referente al terreno económico, la conversión al neoliberalismo era clara en el PSOE. España permaneció en la OTAN y las tropas españolas participaban en la guerra de Afganistán o, recientemente, en la guerra de Libia para derrocar al antiguo aliado de negocios, el dictador Gadafi. En lo referente a la construcción europea se pidió el voto afirmativo para una Carta Magna Europea neoliberal con referéndum no vinculante y con una campaña institucional totalmente manipulada y dirigida al "Sí". Ante la negativa de franceses y holandeses en sus respectivos referéndums vinculantes, en el siguiente intento de aprobar una Constitución Europea neoliberal, se optó por sustituir el referéndum popular por la votación en el Parlamento. Además, hacía tiempo que el PSOE desde el gobierno venía alentando privatizaciones y reduciendo los presupuestos del Estado, favoreciendo las fusiones de mega empresas, tolerando las desigualdades sociales y territoriales y obviando unas cifras de desempleo que iban en aumento.

   Si necesitamos de algún ejemplo más contundente para demostrar que los socialdemócratas europeos habían mutado al neoliberalismo, podemos recordar a Gordon Brown y José Luis Rodríguez Zapatero, cuando ambos apoyaron la candidatura del ultraliberal José Manuel Durão Barroso para ocupar la presidencia de la Comisión Europea, alguien que además ostenta el dudoso honor de ser el cuarto hombre de la Cumbre de las Azores.

Razones estructurales que impiden que la socialdemocracia sea, en la práctica, socialdemócrata después de 2008


Angela Merkel y Nicolás Sarkozy
   Vivimos en un tiempo de neoliberalismo obligatorio, como decía Ignacio Ramonet, donde la sola posibilidad de llevar a la práctica ese Estado social y del bienestar que tanto pregronaba la socialdemocracia, parece hoy desacreditada, abortada e incluso perseguida. Al menos esto es lo que se deduce del nuevo y único modelo de gobernación que impone la Comisión Europea, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional (la llamada troika), que a su vez son mitad súbditos y mitad cancerberos de los mercados financieros: 
  • Los mercados exigen austeridad, recortar las prestaciones sociales, desmantelar y privatizar los servicios públicos, avanzar en la desrregulación financiera, nacionalizar la deuda privada de los bancos a un interés irrisorio.
  • La UE llama a la integración europea que consistirá en crear un gobierno económico europeo y una política fiscal común.
  • Bruselas sancionará económicamente a los países que no respeten el Pacto de Estabilidad (adoptado ya en 1997 y que limita al 3% del PIB el déficit público). Se ha tatuado en las constituciones nacionales, sin previa discusión ni consenso social, un techo máximo de déficit público. Además Berlín pretende ir aún más lejos, castigando a los países que lo incumplan con la suspensión del derecho a voto en el Consejo Europeo.
  • Alemania impone durísimos planes de ajuste a los sucios Estados miembros, los llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).
  • La CEOE (patronal de empresarios en España) recomienda el despido libre, descuelgue del convenio colectivo y/o eliminación de la negociación colectiva, desaparición del salario mínimo interprofesional, rebajar impuestos a las rentas del capital, ventajas fiscales para las grandes empresas, copago en la sanidad y en la justicia

Manifestación ante el Parlamento griego contra los planes de ajuste
aprobados por el gobierno socialdemócrata del PASOK.
   Cabría concluir, al leer todas estas medidas, que lo que se pretende desde las altas esferas del capital es adelgazar al Estado y, por supuesto, evitar reformas socialdemócratas. Lo más sorprendente es ver cómo los propios gobiernos socialdemócratas que sobrevivieron tras comenzar el incendio fueron los primeros que planean y aplican estas medidas, como el caso del PSOE en el Estado español o del PASOK en Grecia. En el caso español, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a partir de 2008 firma su sentencia de muerte:
  • Aprobación del proyecto de ley que sube la edad legal de jubilación de 65 a 67 años y amplia de los últimos 15 a 20 años de vida activa el tiempo de cómputo necesario para fijar la cuantía de la pensión.
  • Reforma laboral sin precedentes que abarata el despido, baja los salarios y favorece la contratación temporal.
  • Decretazo por el que se rebajaban los salarios a los funcionarios, se congelan las pensiones y recortan los gastos en obras públicas.
  • Transferencia a los bancos y cajas de ahorro -culpables de la crisis- de hasta 90.000 millones de euros a través del fondo de rescate bancario a un interés bajísimo.
  • Supresión del impuesto de patrimonio que afectaba a las rentas más altas y a las grandes fortunas.
  • Mantenimiento de similares partidas presupuestarias para defensa (8.000 millones de euros), para la financiación de la Iglesia Católica (6.000 millones de euros) y para la Casa Real (9 millones de euros).
  • Aprobación del Plan de Estímulo a la Economía y al Empleo dotado de 93.000 millones de euros que sigue los criterios neoliberales.
  • Aprobación del Plan Bolonia que mercantiliza la Educación Superior y generaliza de empleo joven precario.

   Así fue como la socialdemocracia se quedó sin programa político, sin posibilidades estructurales de ponerle un rostro humano al sistema capitalista y, lo que es peor, perdieron la poca credibilidad política que les quedaba. Aprobaron reformas y planes de ajuste dictados desde fuera de sus fronteras creando una crisis de legitimidad de sus respectivos sistemas democráticos. Además el incumplimiento de sus promesas electorales transmitió a la opinión pública una sensación de improvisación política, que no fue más que la consecuencia de la falta e imposibilidad de un proyecto socialdemócrata propio.

La socialdemocracia borrada del mapa electoral

   La socialdemocracia, bien en el gobierno o en la oposición, se instaló en el campo contrario y, de alguna forma, mordieron el anzuelo del neoliberalismo y la ideología del campo contrario pasó a ser la suya propia -como decía Franz Walter-. Irremediablemente esto significó el abandono de la clase obrera por parte de la socialdemocracia. Pero como dijo en una ocasión Abraham Lincoln, no se puede engañar a todo el mundo eternamente, así que fue cuestión de tiempo que la clase obrera terminase por abandonar a la socialdemocracia.

Manifestación del movimiento 15M surgido en diferentes ciudades del Estado español como muestra del
descontento
 ciudadano ante las medidas del gobierno del PSOE desde que comenzó la crisis económica.

   A nadie debe sorprender, por tanto, el fracaso electoral de la socialdemocracia en toda Europa antes y después de la crisis financiera de 2008, tanto en eso que llaman Parlamento Europeo como en los respectivos gobiernos nacionales. Por ejemplo, el caso del Partido del Trabajo holandés (PvdA) que obtuvo el peor resultado de su historia en el 2002; o los socialdemócratas suecos (SAP) en el 2006; el Partido Socialdemócrata austríaco (SPÖ) en el 2008. Schröder (SPD alemán) en 1998 contaba con el apoyo del 49% del electorado y en 2009 su sucesor Frank Walter Steinmeier consiguió sólo el 24% de votos; el Partido Laborista británico obtuvo el peor resultado desde 1931 en las elecciones generales de 2010; y en el año 2011 el PSOE en el Estado español obtuvo el peor resultado de su historia con un 28% de votos en las últimas elecciones generales. 

   Una buena parte de los ciudadanos europeos, ante la falta de alternativas creíbles, decidieron apostar por los dueños del cortijo en llamas en lugar de confiar en los arrendatarios traidores. La derecha volvió a los parlamentos y se continuó legislando según dictaba la troikaLa bestia del capital despertó de esa ficción de clases medias y de su confuso Estado del bienestar y decidió enseñar los dientes. Y así fue como volvimos al mundo que siempre fue, un mundo donde se privatizan los beneficios y se socializan las pérdidas. Un mundo donde la contradicción capital-trabajo se salda, una vez más, a favor del capital y en detrimento de los trabajadores.

La historia se repite y de ella vamos aprendiendo

   Como hemos visto, el devenir socialiberal de la socialdemocracia se hacía sentir desde hace décadas, pero lo cierto es que tuvimos que esperar a la crisis financiera de 2008 cuando quiebra el banco Lehman Brothers para poder recordar lo que ya conocíamos algunos, y así despojar ante la opinión pública a la socialdemocracia de sus siglas, de sus colores y demás símbolos.


   Las conclusiones que saco de este post son la siguientes:

1- El capitalismo no entiende de moralidad ni de derechos humanos. Bajo las condiciones capitalistas de producción el ser humano es, en cierta forma, una anécdota, pues sus necesidades están por lo general subordinadas al propio metabolismo del capital. En todo caso el sistema entendería de recursos humanos.

2- La socialdemocracia no dejaba de ser una anomalía dentro de este sistema productivo. Un sistema cuyos apellidos reales se quisieron embellecer con ingeniosos términos como sociedad postmoderna o sociedad postcapitalista. Sin embargo sus apellidos no por dejar de ser pensados han dejado de ser menos reales, esto es, que irremediablemente vivimos en una sociedad moderna y además capitalista.

3- Ante un sistema capitalista en crisis que ya no admite reformas de carácter socialdemócrata y a menos que queramos dejar de pensar sobre la sociedad moderna en que vivimos, ser anticapitalista hoy tiene más sentido que nunca. Aunque siempre podemos votar a las Terceras Vías en las elecciones para que piensen por nosotros y nos digan que la poca dignidad que nos queda se defiende con más capitalismo y nos convenzan de que hacer la revolución es algo muy anticuado, algo, por así decirlo, bastante “moderno”; algo tan moderno, fíjate, como antiguo es el capitalismo.

¡Dignidad, apoyo mutuo y revolución!


Bibliografía:
- Dejar de pensar. Libro de Santiago Alba Rico y Carlos Fernández Liria disponible en pdf (Pincha Aquí).
- La crisis de la socialdemocracia europea de posguerra Artículo de Ángel Ferrero en el portal electrónico Sin Permiso (Pincha Aquí)
- ¿A dónde va España? Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, marzo de 2008.
- Socialdemocracia, fin de ciclo. Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, marzo de 2010.
- Neoliberalismo obligatorio. Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, julio de 2010.
- España va mal. Artículo de Ignacio Ramonet en Le Monde Diplomatique, octubre de 2010.

 

10 comentarios:

Àngel 'Soulbizarre' dijo...

Un artículo excepcional. A ver si lo publican en la web de I.A. (ànimos, envíalo) o en Viento Sur.

Un saludo desde Premià de Mar, saludos anticapitalista de un blog a otro.

guss dijo...

Un gran artículo que define muy bien los últimos minutos que vivimos social, y politicamente, y como el socialismo ha provocado con sus malas prácticas la ausencia de credibilidad, y votantes.
Respecto a la derecha pienso que siempre actúan como voto utíl, votando al unísono; incluso la extrema derecha.
Ha faltado comentar el espeluznante aumento de cargos políticos creados. Siempre dispuestos a subirse el sueldo, y repartirse con más puestos como consejeros, asesores, y agregados. Apropiándose de este modo de sueldos, y retiros, o jubilaciones millonarias acosta del erario, que mantenemos todos, los otros.
Además de tratar de percibir dos, tres, y hasta cuatro sueldos millonarios.
Lo mismo podemos decir sobre el sistema financiero, y bancario. Chusma de vagos, y ladrones, auténticos delincuentes también.
Dispuestos a venderse por unos millones, mas el fruto de los robos.
Sin moral, y en contra de toda honestidad, honradez, lealtad.
Hasta donde soporte la sociedad, y sobre todo las clases medias, exprimidas para mantener toda esta avaricia, que mantienen a esas chusmas, y a los grandes ricachos, que no pagan nada de su istriónico estilo de vida como antiguos nobles.
Hacen falta muchas guillotinas, o profundos cambios con, o sin violencia social que permitan que construyamos, y avancemos hacia ese Mundo Mejor.
Hay quien dice que la Era Acuario hace varias décadas que ha comenzado, y por eso soportamos este último motín catastrófico al llegar la Nueva Era.

[Jos] dijo...

Muchas gracias por tus palabras Ángel. Aún tengo que aprender y madurar más las entradas que escribo, jeje. Estoy a años luz de publicar en la web confederal y en Viento Sur.
Aún así, gracias, nos seguimos.

¡Saludos anticapitalistas!

[Jos] dijo...

¡Buenas Guss!


Antes de nada quería comentar algo sobre la desafortunada confusión en España con el término socialismo. La palabra que de forma más precisa se ajusta a lo que nos referimos normalmente con socialismo o socialista es socialdemócrata; mientras que fuera de España la palabra socialista, socialist en inglés o sozialist en alemán, se refiere al socialismo marxista, a la izquierda del PSOE, lo que sería IU, PCE, IA, etc. Por ejemplo, en el sentido marxista del término, yo soy socialista, que no socialdemórata.

Es cierto lo que me dices, también han dañado a los socialdemócratas los mil y un casos de corrupción y el alejamiento de la política de la gente. El problema de fondo, a mi parecer, está en la profesionalización de la política. El no rendir cuentas, subirse los sueldos, gestos despóticos -aunque sean simbólicos- y la corrupción, son los frutos de un mismo árbol. Yo creo que la izquierda debe exigir la desprofesionalización de la política y en consecuencia, apostar por la democracia participativa.

Sobre los banqueros y accionistas a título individual... Si lo piensas, constituyen una clase, formada por personas individuales, pero al fin y al cabo, con unos mismo intereses. En realidad éstos hacen “su trabajo” -como todos lo hacemos- estén o no de acuerdo con sus tareas y confronte o no su labor con las normas morales de la sociedad. El problema no es la buena o mala fé de las personas, el problema es el modo de funcionar del sistema y de las clases que crea.
Al hablar de economía yo creo que para entenderla -distinto de justificar-, hay que pensar a las personas entre paréntesis, más que nada para llegar a entender el sobrecogedor paréntesis donde en la práctica el capitalismo mete a las personas individuales. Me refiero a que es inútil buscar el origen de la crisis económica interrogando a la naturaleza humana, no porque el sistema tenga consecuencias inmorales, sino porque las leyes del sistema son otras diferentes a las propiamente humanas. Louis Althusser decía que él era anithumanista, no el la práctica, sino en la teoría, a la hora de explicar el capitalismo.

El problema es más estructural que moral. Por eso hablo de anticapitalismo y no de moralidad o ética. De hecho, el discurso humanista a parte de obviar el concepto de clase social, comienza con una premisa equivocada al presuponer que los ciclos económicos se mueven en el capitalismo según la mejor o pero calidad moral o ética de personas individuales. Considerar que la crisis la ha creado la avaricia humana o el egoísmo de algunos o incluso los corruptos, son un ejemplo de discurso humanista para explicar la crisis.

El discurso humanista es una amigo peligroso, porque nos resulta muy cotidiano y cala muy bien. Pero lo cierto es que al final aparece un Paco el Pozero, una Rosa Díez o un Juantxo L. Urralde repletos de nobles intenciones para moralizar y embellecer este cruel sistema, sin reparar en el origen estructural de esos mismos problemas que intenta solucionar.

Y sobre las guillotinas... Yo creo que a la población se le ha insertado el pacifismo en su ADN y dudo que reaccione de forma violenta ante un Estado de apariencia democrática, aunque la situación sea de hecho muy violenta: despidos, desahucios, recortes en servicios públicos, etc. Lo importante es que haya movilizaciones en la calle, en cada frente y una alternativa política fuerte para esas demandas. Sin embargo, en el caso de la izquierda institucional la crisis económica le ha pillado de impreviso , tanto, que es la propia crisis económica la que le ha venido a recordar a muchos en IU -y a muchos sindicalistas- la razón de existir de estas organizaciones, su origen de clase..

Siento esta respuesta tan larga. Muchas gracias por comentar, amigo.

¡Un abrazo!

guss dijo...

muchas gracias Jos por tus aclaraciones, muy correctas, y con las que estoy totalmente de acuerdo.
Respecto a la violencia, y a las guillotinas. Es pura semántica, no creo en la violencia.
Respecto a los delincuentes de guante blanco, son como los del guante negro. Parte de la humanidad, nace, y se hacen. Asi que habrá que persegurilos, y encarcelarlos como se merecen, puesto que hacen tanto, o más daño a la humanidad, que el peor de los asesinos.

thescarletrevolutionary dijo...

El reformismo ya nos ha hartado. Es el tiempo de la Revolución. Un saludo, Jos.

thescarletrevolutionary dijo...

Por cierto, ¿no me dijiste por correo y en otro blog mío que ya no te creías lo del 15-M? Yo recuerdo perfectamente que afirmabas estar desencantado de esa "revolucionaria" movida.

[Jos] dijo...

¡Hola bloggero!

No sé quién eres porque no indicaste tu nombre al comentar. En todo caso, gracias por comentar en el blog. Tampoco recuerdo el contexto de ese comentario que haría yo en tu blog, porque la verdad es que comento en varios y no recuerdo todas las cosas que voy diciendo.

De todos modos, una cosa sí he aprendido con el movimiento 15M. La crítica debe ir acompañada de una propuesta, y el que propone lo debe hacer de verdad, de forma activa. En ese sentido el 15M dentro de lo heterogéneo y espontáneo que tiene, ha conseguido que de igual a igual empiece a haber un espíritu crítico entre jóvenes y no tan jóvenes que es digno de admiración, ha alentado movilizaciones contra las operaciones neoliberales quizás sin saberlo por muchos, ha criticado de forma activa el bipartidismo realmente existente, ha agrupado a gente corriente que no estaba organizada políticamente para hablar de los problemas colectivos en las asambleas de barrio y ha tenido una labor pedagógica importantísima en lo referente a la cultura asamblearia. Son cosas nada despreciables -al contrario de lo que aparentemente podría dar a entender ese comentario mío con el que ni yo mismo estaría ahora muy de acuerdo-. (necesito saber el contexto)

Pienso que hay que estar con ellos, con el #M15M, y hay que intervenir de forma honesta y siempre respetando su autonomía como movimiento. Que sean insuficientes sus demandas, que no cuestionen -aún- el sistema generador de los errores que ellos denuncian, vale, es un hecho, y por esa razón quizás algunos nos frustramos un poco. Pero la cuestión no es reír o llorar, sino comprender la situación concreta y en todo caso, cambiarla, pero como digo, siempre desde la humildad, con la propuesta, y no con la descalificación, que a veces lo que esconde es nuestra propia irracionalidad o impaciencia.

Creo que el 15M nos ha enseñado a muchos a ser menos soberbios y a otros a ser más críticos con el mundo donde viven.

Un abrazo amigo bloggero, quien quiera que seas :-)

thescarletrevolutionary dijo...

Me escribiste a mi correo y me escribiste a este blog. Lo que pasa es que mi actual bitácora tiene refundidos mis anteriores webs.

Un saludo de nuevo.

thescarletrevolutionary dijo...

De hecho, entre tu actual lista de seguidores me encuentro. Lo que pasa es que antes estaba en Blogger y ahora estoy en Wordpress.